Aprendamos de Madona, por Danila Terragno

Si una empresa tuviera que ser una estrella de pop, debería ser Madona. No fui a verla, como no fui a ver a Boy George, ni a Iron Maiden, ni a varios otros "de mi época", que también pasaron por la Argentina este año (se ve que la piratería del mp3 los obligó a salir del retiro). Pero a diferencia de otros, Madona no es una versión caduca de sí misma sino más bien una innovadora y muy vigente show-woman. Es más, no es de "mi época".
No fui a verla porque ya no me seduce ir a campo, y $1200 para una platea con Cris no es un precio que esté dispuesta a pagar. Pero ese no es el punto. Sin duda, Madona no me hubiera resultado deprimente como cuando veo a quienes otrora fueron enérgicos rebeldes, repitiendo melodías gastadas que emanan desde almas aburgesadas y resuenan a través de carnes flojas.
Como emprendedores, debemos aprender de Madona varias cosas. Yo tomé nota:
  • Su estado físico, mejor que a los 25. ¿Receta? ¡Mucho trabajo! Su cuerpo es su instrumento, lo sabe, y lo entrena en sesiones de tres veces en el día, combinando jogging, pilates, yoga, bicicleta y cabalgata.
  • Absorbe las innovaciones musicales, y adapta sus ritmos, incorpora instrumentos, y varía su estilo, sin perder la esencia.
    ¿Segmentación? Forget it! Apunta a todos. Según crónicas que leí en estos días, entre las 260.000 personas que la fueron a ver en la Argentina, había desde teens hasta sus abuelos.
  • Lidera y organiza. Inspira y motiva a su equipo de más de 200 personas que la acompaña en la gira, y respeta la importancia de los detalles que hacen al funcionamiento de su empresa artística.
  • Sabe que hoy ya no vale vender un producto sino que hay que ofrecer "experiencias". Estimula todos los sentidos, haciendo que el público recorra una paleta de sensaciones. "Yo quiero que ustedes se sientas felices." dijo ayer en River.
  • Siempre sorprende. Con su despliegue, vestuarios, artistas, escnografías, ritmos, teatralizaciones, tocando la guitarra, cantando a capella, o sacando lagrimas con una Evita de múltiples violines.
Supera con honores la prueba del gurú del Management, Tom Peters: Madonna saca un "wow!" de todos.